
Cierto día… La hermosura y la fealdad se juntaron en la orilla del mar y decidieron darse un chapuzón, se despojaron de sus ropajes y se sumergieron en las aguas del mar, después de un rato la fealdad salio a la playa se coloco los ropajes de la hermosura y continuo con su camino, y la hermosura igualmente salio del mar mas al no hallar sus ropas y siendo tan tímida para caminar desnuda se coloco las ropas de la fealdad y también continuo su camino.
Desde aquel día los seres humanos confundimos y mezclamos la hermosura con la fealdad, a pesar de lo cual hay personas que han contemplado el rostro de la hermosura y la reconocen sin importar los ropajes que lleve puestos, en cambio hay otros que reconocen la cara de la fealdad pero se dejan llevar por los ropajes
Cuando conozcas a alguien, un ser humano nuevo que comparta tu espacio, antes de revisar sus ropas, revisa la profundidad de su mirada, detecta si hay o no un brillo de luz en sus pupilas y entonces veras a la hermosura o a la fealdad…
Deja el que brillo de tus pupilas inunde nuestro mundo de luz...

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